Tus datos ya le sirven a alguien. Que primero te sirvan a ti.
Por qué existe Cifras Verdes, sin adornos y sin prometer nada que todavía no exista.
Todo lo que haces deja un dato.
Qué compras, a qué hora, cada cuándo, dónde. No hace falta que lo escribas: ya se está registrando en tu banco, en tu tienda, en la app del mapa y en tus recibos.
Alguien lleva la cuenta de tu vida. No eres tú.
Cada una de esas empresas tiene un pedazo de tu vida mejor ordenado de lo que tú lo tienes. Y detrás de esos datos, de lo que consumimos y de cómo vivimos, hay una industria entera que factura sin que un solo peso llegue a quien la hizo posible.
A ti te devuelven una app gratis y ninguna respuesta.
Lo primero es que lo veas tú.
Anotas lo que hiciste y lo que gastaste. Te regresamos tus horarios, tu dinero y tus patrones. Son tuyos: los exportas cuando quieras y los borras cuando quieras.
Eso no es un favor. Es lo mínimo.
Y que veas lo que nadie te enseña.
En la etiqueta viene el precio y nada más. No viene de qué está hecho, ni cuánto viajó, ni cuánto pesa en kilos de CO₂e. Esa información existe y se calcula desde hace décadas, nada más que del otro lado del mostrador.
Aquí sale del precio que ya escribiste, con el método a la vista, incluido lo que no alcanzamos a contar. Pintar como cero lo que no supimos medir sería mentir por omisión, así que preferimos dejar el hueco donde se vea.
No venimos a decirte que consumas menos.
Tampoco a hacerte sentir mal. La culpa no cambia nada, lo que hace es que la gente deje de medirse, y quien deja de medirse vuelve a quedarse a ciegas.
Lo que hagas con tus números es cosa tuya. Cambiar algo, no cambiar nada, o nada más entender por qué el mes se te fue.
Medir no puede ser un lujo.
Hoy la única forma de que un negocio sepa su huella es pagarle a un consultor, y eso deja fuera a la taquería, al taller y a la joyería que hace veinte piezas al mes. Son la mayoría de los negocios de esta ciudad.
Por eso la cuenta personal es gratis y no pide tarjeta. Si esto sólo le sirve a quien ya tiene un equipo de sostenibilidad, no sirve.
Y falta la otra mitad.
Los datos que generas por el simple hecho de existir valen dinero. Hoy ese dinero llega a quien los recoge, no a quien los generó. Queremos cerrar ese círculo: que ganar algo por tus propios datos sea normal y no un privilegio de quien sabe negociar, tiene abogado o le entiende a la tecnología.
Y que llegue primero a quien menos tiene, porque es a quien ese ingreso de verdad le cambia el día.
Esa mitad no existe todavía, y no te la estamos prometiendo.
No hay comprador, no hay mecanismo y no hay reparto. Lo escribimos aquí porque es la razón por la que existimos, no porque sea una oferta: nuestros términos dicen lo mismo, sin obligación exigible. El día que exista, se va a decir con números.
Mientras tanto lo único que te podemos dar es lo de arriba, y ya es bastante: tus datos, tuyos, exportables y borrables cuando tú quieras.
Tus datos. Tu impacto.